A cuatro estados de distancia usted trabaja con una llamada semanal, y la persona del otro lado tiene muchas razones para decirle que todo está bien.
El problema central es la información, no la logística. Un cuidador que va seguido se vuelve sus ojos: a usted le cuentan qué comió, qué medicamento tomó o rechazó, cómo estuvo la semana y qué se vio distinto, en lugar de depender del resumen de su papá. Deje un solo contacto local, acuerden qué cosas ameritan una llamada, y use la evaluación gratis para tener una línea base contra la cual medir.
No es que no pueda organizar cosas a distancia. El cuidado se contrata, las cuentas se pagan, las citas se agendan desde donde sea. El hueco es que usted no sabe qué es cierto.
Los padres minimizan. No para engañarlo — para no preocuparlo, para evitar la conversación de mudarse, y porque desde adentro de un deterioro lento nada se siente como un cambio. Entonces la caída no se menciona, y el refri vacío se explica con “no me ha dado mucha hambre”.
Alguien físicamente en la casa con horario arregla eso. Y como el cuidador no gana nada tranquilizándolo, lo que usted escucha es lo que de verdad está pasando.
Antes de que empiece el cuidado, no después de que pase algo:
Personal Touch Home Care ofrece cuidado en el hogar no médico. Nuestros cuidadores ayudan con la vida diaria, la seguridad y la compañía. No dan enfermería, curación de heridas, inyecciones, terapia física ni ningún servicio que requiera un profesional con licencia clínica. Si eso es lo que hace falta, es una agencia de home health, y se lo decimos.
Sí, y para las familias que viven lejos esa suele ser la parte más valiosa del servicio. Acuerden desde el inicio qué quiere que le cuenten y cada cuándo.
Sí. Es uno de nuestros servicios y a distancia es especialmente útil — las indicaciones se pierden entre el consultorio y el carro incluso para quien estuvo ahí.
Seguimos el plan acordado con su familia, llamamos a emergencias cuando hace falta, y le avisamos de inmediato. Vale la pena acordar el orden de avisos desde el principio.
Si puede, ayuda — escucha la misma conversación que escucha su papá. Si no puede, podemos hablar con usted por teléfono antes y después.
Llámenos y cuéntenos qué está pasando en casa. Le diremos con franqueza qué podemos hacer, qué no, y qué se necesitaría.