No todas las familias llaman por una crisis médica. Muchas llaman porque mamá está sola todo el día, la casa se le salió de las manos y hace tiempo que nadie la oye reír. La compañía es cuidado de verdad. El aislamiento es un problema de salud y lo tratamos como tal.
El cuidado de compañía es apoyo no médico centrado en la compañía, la seguridad y el manejo del hogar: conversación, comidas compartidas, limpieza ligera, lavandería, compras, mandados y transporte a citas. En Las Cruces, Personal Touch Home Care lo ofrece por horas o durante la noche, para que un adulto mayor que vive solo tenga a alguien pendiente de él con regularidad.
Cartas, café, platicar de la iglesia, fotos viejas, la misma historia contada dos veces. Es lo que las familias llaman "solo visitar", y es justo lo que mantiene la mente despierta.
Cocinar comida de verdad según las indicaciones de la familia o del médico, y sentarse a la mesa — porque quien come solo tiende a dejar de comer.
Trastes, cocina, baños, pisos, sábanas y ropa al día para que la casa sea segura para caminar y agradable para vivir.
Listas del súper, la farmacia, el correo y todo lo que se acaba en silencio cuando ya nadie maneja.
Traslados al médico, al dentista, a diálisis, al salón o al centro para adultos mayores — con un cuidador que entra con la persona y recuerda lo que se dijo.
Atención a la estufa, los pasillos, el pastillero y el correo — y una llamada o mensaje a la familia cuando algo cambia.
Adultos mayores que viven solos, viudas y viudos en el primer año difícil, personas que ya no manejan y familias que viven fuera de la ciudad y necesitan ojos confiables sobre su papá o mamá entre visita y visita.
Sí. El transporte a citas médicas, mandados y salidas sociales forma parte del cuidado de compañía. Díganos al inicio si prefiere que el cuidador maneje el vehículo de su familiar o el suyo, y lo confirmamos por escrito antes de comenzar.
Sí. Muchas familias empiezan con cuatro a ocho horas por semana y suman tiempo conforme crece la necesidad. Empezar poco a poco también permite que su familiar se acostumbre al cuidador antes de necesitarlo de verdad.
Esa es la meta y programamos buscando consistencia — la relación es la mayor parte del valor. Cuando el cuidador habitual se enferma o toma vacaciones enviamos un reemplazo ya informado sobre la rutina del cliente.
Llame y cuente qué está pasando en casa. Le diremos qué podemos hacer, qué no y qué se necesitaría.